Valores para la convivencia cívica
- marcospuenteguzman
- 7 oct 2020
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Aprendemos a ser humanos ente humanos Desde que Aristóteles definiera al ser humano como un animal político (zoon politikon), donde el ser humano a diferencia que los animales (seres sociales también) es político, y desde Martin Heidegger que dice la idea de que el humano es "con-los-otros" se afirma con los términos como sociedad, familia, escuela, comunidad, que el ser humano tiene la necesidad de vivir entre sus semejantes para su supervivencia y desarrollo humano.
Los animales que están más abajo de la escala evolutiva son capaces de valerse por sí mismos poco tiempo después de nacer. A medida que ascendemos en la escala evolutiva-animal más necesario se hace el aprendizaje de comportamientos. Un niño no puede vivir sin la ayuda de un adulto en los primeros años de vida, ya que nace más inmaduro que muchos animales, por lo que moriría sin el cuidado de los demás. Lo necesita porque no está hecho para vivir en solitario, es un "ser-con", siempre referido a otros, sin los cuales la vida humana es imposible, pues hay conductas que sólo se aprenden en relación con los otros. Somos herencia pero también medio social.
La herencia nos da el ser pero no el modo de ser, pues nacemos humanos pero no humanizados; sociables, pero no socializados. Aprendemos a ser humanos sociales, morales por medio de la educación.
El ser humano necesita de los humanos para llegar a ser persona, precisa de un contexto social y cívico de desarrollo. Esta es la tarea de toda la educación: hacer que la persona que nace configure su personalidad, aprendiendo a ser humano entre los humanos optando por unos y otros valores.
Vivir y convivir
Vivir-con no es igual a con-vivir. Podemos vivir con personas en un mismo piso, colegio, residencia o ciudad, cuya cercanía física es permanente, pero con una lejana existencia total.
La convivencia, aunque no siempre es cómoda debido a las diferencias personales, siempre es enriquecedora. La convivencia surge sólo a partir de la relativación de las diferencias a favor de los puntos en común. Surge entonces la convergencia necesaria para la convivencia pacífica, aún cuando siempre persisten niveles de tensión por causas de las legítimas diferencias.

<Valores mínimos para la convivencia: libertad, igualdad, solidaridad, tolerancia y diálogo>
En el conjunto de valores necesarios para el desarrollo humano, no todos son igualmente necesarios en orden a la convivencia. La urgencia, ante el pluralismo social, se centra en determinar unos mínimos comunes compartidos, respetables para todos, que nos permita la convivencia pacífica en la diferencia.
La ética mínima postula el fundamento de unos mínimos axiológicos y normativos compartidos como necesarios para vivir como seres humanos en una sociedad plural, para vivir en armonía y en paz.
Sin un consenso básico mínimo sobre determinados valores, normas y actitudes, resulta imposible una convivencia humana digna, tanto en pequeñas como en grandes sociedades. Valores como libertad, igualdad, solidaridad, tolerancia, diálogo, dignidad.




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