Desigualdades ocultas AMÉRICA LATINA Y CARIBE
- marcospuenteguzman
- 8 oct 2020
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La reforma del sector salud a pesar de que fue concebida como un medio para incrementar la equidad en la provisión, las consideraciones en torno a las inequidades de género han sido escasamente abordados.
A mediados delos noventa, la reforma sectorial forma parte del proceso de reforma del Estado en cambios institucionales y financieros en los sistemas de salud (privatizaciones, descentralización, separación de funciones entre la provisión y la regulación de los servicios.
La característica común en la mayoría de los países ha sido la limitada inserción de la perspectiva de género, temas cruciales como las determinantes de salud, acceso a servicios, financiamiento, el trabajo y la participación social en salud.
En relación a los determinantes de salud, las disparidades entre hombres y mujeres en términos de participación social y política, acceso a la vivienda, educación, información, ingreso, protección social, alimentación, saneamiento básico, agua potable, uso del tiempo libre, riesgo frente a la violencia sexual y doméstica, participación en el trabajo doméstico y comunitario; se presentan de manera distinta según el sexo, establecen condiciones de vida, riesgos de salud y posibilidades de acceso a recursos.
Las mujeres están centradas en los trabajos de menor remuneración y con escasa proyección laboral.
Aunque en la mayoría de las políticas de reforma se establece la población pobre como grupo prioritario, la ausencia de un análisis desagregado por sexo limita el desarrollo de estrategias eficaces que atiendan a la población según sus necesidades.
El trabajo doméstico no reconocido ni compartido constituye una carga de trabajo adicional para las mujeres, y una exposición de riesgos laborales específicos dentro del hogar. La violencia originada por razones de género es uno de los problemas más graves de salud pública.

En términos de condiciones de salud, la mayor longevidad femenina no implica mejor salud o calidad de vida. Las complicaciones vinculadas al embarazo y a la capacidad reproductiva continúan apareciendo como causas importantes de muerte.
Por su función reproductiva, las mujeres tienen mayor necesidad de utilizar los servicios de salud. Las mujeres pagan más que los hombres por la salud y participan con enormes desventajas en el sistema formal e informal de prestación de salud.
Esta situación de discriminación negativa de las mujeres contrasta enormemente con su rol como productoras de salud.
Las mujeres representan el 80% de la fuerza laboral remunerada en salud, aunque con muy escasa presencia en puestos de temas de decisión.
Las políticas que no consideran as desigualdades de género, terminarán siendo limitantes, produciendo, perpetuando o exacerbando las desigualdades en desmedro de la salud de la sociedad y de las generaciones futuras.
Por otro lado, los procesos de globalización han transformado el mapa laboral en América Latina y el Caribe, generando nuevas condiciones de trabajo, nuevos retos vinculados a la migración, el tráfico de personas, particularmente mujeres y explotación sexual.
MIRTA ROSES




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